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Efectivo hoy o respaldo mañana: diferenciando liquidez de solvencia

Por: Alfredo Coronel Zegarra Guzmán Barrón

12 de marzo de 2026

Constantemente, las unidades empresariales de pequeña escala parecen sufrir por la carencia de efectivo para cumplir sus obligaciones. Eso refleja inconvenientes de liquidez. A la vez, cuentan con activos que indicarían cierta capacidad de acumulación y de apalancamiento. Esto demuestra que tienen solvencia.
Por el contrario, hay casos donde la organización posee disponible suficiente, pudiendo afrontar de sobra las deudas contingentes. Sin embargo, carece de propiedades que le permitan encargarse de compromisos futuros.
Que se convierta en un problema dependerá del sector en que la compañía se desenvuelva. Resultará distinto dedicarse al comercio mayorista, donde se prioriza la liquidez y la rotación, frente a la construcción como subcontratista, que exigirá contar con maquinaria y equipos. Por otro lado, el modelo de negocio influirá en la necesidad de fondos propios o de terceros. Igual ocurrirá si se vale, sobre todo, de servicios externos o alguna otra modalidad de tercerización.
Así pues, en unos casos es importante contar con fluidez monetaria y, en otros, será de utilidad el respaldo de inversiones en inmuebles.
Una cuestión central en una relación financiera equilibrada está en distinguir el patrimonio personal del de la firma. Registrar los bienes a nombre de la familia en lugar de a favor del emprendimiento puede dificultar el acceso a capital cuando se precise. De modo similar, servirse de la tesorería en adquisiciones para el dueño puede comprometer la existencia de recursos libres.
Es apropiado aplicar herramientas como la determinación de escenarios plausibles vinculados con la actividad y su efecto sobre el flujo de caja. Asimismo, emplear indicadores que midan cada cierto tiempo la relación entre ingresos y gastos, activos y pasivos, y capacidad de endeudamiento será relevante para mantener la operación.
Sopesar las opciones según su vencimiento ayudará a balancear las finanzas: las inmediatas versus aquellas con lapsos amplios.
Evidentemente, no se trata de volverse contador o especialista en ciencias administrativas. Es asunto de saber lo básico y delegar al personal responsable la obtención de datos, la preparación de ratios y, de tal manera, hacer elecciones informadas.
Conviene identificar lo que tiene la empresa (activos), aquello que debe a otros (pasivos) y lo que financia con capital propio (patrimonio). Reconocer un costo (usado en la producción del bien o servicio) y un gasto (utilizado en su gestión administrativa o en el mercadeo de lo producido) también le beneficiará.
Esos conocimientos, junto con estar al tanto de lo que se requerirá durante el año (corto plazo) y lo que se demandará en el futuro (largo plazo), guiará la toma de decisiones adecuadas desde el punto de vista de la disposición de dinero.

Ambas condiciones son complementarias y se sujetarán a la estrategia general.

Fuente: Imagen de jannoon028 en Freepik